tallado de una flor en una sandia que tal como para un adorno de boda
Potajes emblemáticos que surgieron en los fogones de los conventos poblanos y en las cocinas de las casas de los mestizos y criollos. En esos templos del sabor, se crearon nuevos métodos en la preparación de alimentos y, también, diversos utensilios, como ollas de barro, metates y cucharas de madera, distintas a las del resto del país.
En los conventos y en las casas, las mujeres poblanas juntaron productos nativos como el maíz, los chiles, los frijoles, los jitomates y la carne del pavo, con ingredientes foráneos como el pollo, el cerdo, el queso, el trigo, el aceite de oliva y las cebollas, entre otros, para "inventar" los platillos que convertirían a Puebla en el "Centro Culinario del País".
Una de las comidas más representativas es el mole poblano, una espesa salsa picante de origen colonial. Se dice que fue inventada en el convento de Santa Rosa, de ahí tal vez su concepción barroca.
El singular platillo es elaborado con más de dos docenas de ingredientes, como la carne de pavo o pollo, chocolates, varias clases de chiles, tortillas, almendras, cacahuate, frutas secas y semillas, por citar solo algunos.
| VERSION INGLES |
Hija de la fusión de las cocinas azteca y europea, la apetitosa gastronomía poblana se caracteriza por su esencia mestiza, sus sabores eclécticos que mezclan lo dulce, lo salado y lo picante y la utilización de muchos ingredientes -pero en pocas cantidades-en la preparación de sus excelsos guisos, tortillas, chiles rellenos, sopas y sublimes postres.
Potajes emblemáticos que surgieron en los fogones de los conventos poblanos y en las cocinas de las casas de los mestizos y criollos. En esos templos del sabor, se crearon nuevos métodos en la preparación de alimentos y, también, diversos utensilios, como ollas de barro, metates y cucharas de madera, distintas a las del resto del país.
En los conventos y en las casas, las mujeres poblanas juntaron productos nativos como el maíz, los chiles, los frijoles, los jitomates y la carne del pavo, con ingredientes foráneos como el pollo, el cerdo, el queso, el trigo, el aceite de oliva y las cebollas, entre otros, para "inventar" los platillos que convertirían a Puebla en el "Centro Culinario del País".
Una de las comidas más representativas es el mole poblano, una espesa salsa picante de origen colonial. Se dice que fue inventada en el convento de Santa Rosa, de ahí tal vez su concepción barroca.
El singular platillo es elaborado con más de dos docenas de ingredientes, como la carne de pavo o pollo, chocolates, varias clases de chiles, tortillas, almendras, cacahuate, frutas secas y semillas, por citar solo algunos
| Otra receta típica son los chiles en nogada, los cuales están rellenos con carne, cubiertos con una salsa blanca de nueces y sazonados con semillas de granada. Es un bocado bastante patriótico, porque lleva los tres colores de la bandera mexicana: verde por el chile, blanco por la salsa de nuez y rojo por la granada.
La lista de delicias tradicionales incluye a las chalupas, unas tortillas de maíz fritas en abundante manteca de cerdo. Se bañan con salsa verde o roja y se acompañan con pollo deshilachado y queso rallado. Un sabor que no debe dejar de probar es el de la tinga, espléndida salsa preparada con carne de cerdo, pollo y trozos de longaniza. Estos ingredientes se fríen y se mezclan con salsa de jitomate. Se sirve con tostadas. También son recomendables los molotes, la versión poblana de las quesadillas, pero con la diferencia que aquí se rellenan con sesos, papas y flor de calabaza (huitlacoche); y la sopa de curato, un caldillo de jitomate con bolitas de queso frito, las mismas que se preparan con pan blanco desmenuzado, crema y queso. Las provocaciones gastronómicas de Puebla parecen ser infinitas. Siempre hay opción de probar algo nuevo, distinto, como las tlatapas, un guiso de fríjol amarillo con longaniza y chile ancho; los butaquitos, rollos de bistec rellenos de frutas y especies; o los gusanos de maguey, el caldo de habas con yerbabuena, las chanclas, la sopa de garbanzo seco, entre otros. Junto a los guisos y antojitos, los dulces son otros de los bastiones de la gastronomía del estado. Elaborados con semillas, frutas, leche y miel, varias de estas delicias fueron creadas por las manos celestiales de las monjas de los conventos coloniales (siglos XVI y XVII). Destacan los camotes poblanos (puré de este tubérculo mezclado con ralladuras de coco, piña, naranja u otra fruta fresca); las yemas reales (yemas en almíbar y cocidas en baño María); los dulces de almendras (bolas horneadas de pasta de almendra y huevo), y los jamoncillos de leche, las mechitas de ángel, las rosquitas de almendra, entre otros. En lo concerniente a las bebidas, en Puebla destacan los licores a base de frutas como el acachul (frutilla silvestre y alcohol); el chumiate (a base de capulín u otra fruta) y el zacualpan, (caña de azúcar destilada y fermentada). |
Ángel Vargas y Ericka Montaño Periódico La Jornada
Miércoles 17 de noviembre de 2010, p. 2
La comida mexicana fue declarada ayer patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).![]()
Lo mismo ocurrió con la pirekua, canto tradicional purépecha, y Los Parachicos, la fiesta tradicional de enero en Chiapa de Corzo, Chiapas, las otras dos candidaturas que el Estado mexicano presentó este año para su inscripción en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial.
De esa forma, con este trío de candidaturas aprobado este martes durante la reunión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que desde el pasado lunes y hasta el 19 de noviembre tiene lugar en Nairobi, Kenia, suman en total seis las inscripciones obtenidas por nuestro país en dicho rubro.
La información fue confirmada vía telefónica a La Jornada -desde la capital keniana- por Lucía Iglesias, funcionaria de la oficina de prensa de la UNESCO, quien relató que el fallo positivo hacia esas tres iniciativas fue recibido con júbilo por la delegación nacional que viajó ex profeso a esa ciudad africana.
La inclusión de la comida mexicana como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad se da luego de un fallido primer intento, ocurrido el año pasado.
| HISTORIA DEL TALLADO DE FRUTAS Y VERDURAS |
El Tallado de Frutas y Verduras, tambien conocido como Mukimono, se inicio en la china en los siglos XVI y XVII, esto fue en la Dinastía Tang. Y desde esa época este arte de la Escultura en Frutas y Verduras se ha difundido a otros países, como Corea, Taylandia, Japón, Filipinas, que son la máxima expresión en este arte.
La aplicación que se puede dar a este arte es amplio. Se usa para decorar los bufetes en los que se elaboran adornos como centros de mesa en los cuales pueden tallarse figuras con detalles alusivos al tipo de evento.
Los vegetales y frutas que cada país produce permite contar con una gran diversidad de productos con los que se puede llevar a cabo el arte mukimono.
Entre los vegetales más usados se encuentran el camote, zanahoria, nabo, rábano, pepino, berenjena, cebolla, pimiento, apio, calabaza...
Por su parte, las frutas más recurridas son el melón chino, kiwi, manzana, sandía, piña, papaya, y las frutas cítricas como la naranja, toronja y mandarina. Algunas de las fi_ guras que se pueden crear son: un pingüino con una berenjena, un dragón con camote amarillo, una canasta con un melón, un cangrejo con un pepino, una paloma con nabo, un barco con una sandía, una langosta con zanahorias, o un florero con una piña, etc. Sólo su imaginación es el límite.
Ángel Vargas y Ericka Montaño Periódico La Jornada
Miércoles 17 de noviembre de 2010, p. 2
La comida mexicana fue declarada ayer patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).![]()
Lo mismo ocurrió con la pirekua, canto tradicional purépecha, y Los Parachicos, la fiesta tradicional de enero en Chiapa de Corzo, Chiapas, las otras dos candidaturas que el Estado mexicano presentó este año para su inscripción en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial.
De esa forma, con este trío de candidaturas aprobado este martes durante la reunión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que desde el pasado lunes y hasta el 19 de noviembre tiene lugar en Nairobi, Kenia, suman en total seis las inscripciones obtenidas por nuestro país en dicho rubro.
La información fue confirmada vía telefónica a La Jornada -desde la capital keniana- por Lucía Iglesias, funcionaria de la oficina de prensa de la UNESCO, quien relató que el fallo positivo hacia esas tres iniciativas fue recibido con júbilo por la delegación nacional que viajó ex profeso a esa ciudad africana.
La inclusión de la comida mexicana como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad se da luego de un fallido primer intento, ocurrido el año pasado.
| Pan de pita |
|---|
Ingredientes
- 325 gr. de harina.
- 20 gr. de levadura prensada o de panadería.
- 1 cucharadita de sal.
- 1/2 cucharadita de azúcar.
- 3/4 de una taza de agua templada no caliente.
Preparación
En un poco de agua templada, no muy caliente, disolver la levadura, la sal y el azúcar.
Sobre el mármol o superficie lida hacer un montón con la harina, abrir un agujero en el centro y mezclar con la disolución anterior y resto de agua.
Trabajar la masa someramente y procurar tener las manos siempre embadurnadas de harian.
Hacer un bola y darle uno corte, arropar con unos trapos y dejar reposar 1 hora (hasta doblar el volúmen).
Encender el horno a unos 200ºC unos diez minutos antes de cocer el pan.
Amasar nuevamente con energía y hacer unas bolitas pequeñas. Estirarlas hasta hacer unas tortillas de unas 30-30 cm. y ponerlas en la bandeja del horno que previamente ha sido engrasado y enharinado.
Coceran en 10-12 minutos, si se desea más doradas gratinar.
Se guardan entre paños limpios para mantener el pan de pita caliente y tierno.
Consejos
Es imprescindible para comer con cualquier receta árabe.
